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jueves, 19 de junio de 2008

EL COMPROMISO DE LAS INMOBILIARIAS EN LA FORMACION DE SUS ASESORES


EL proceso de aprendizaje de todo nuevo asesor inmobiliario implica una serie de conocimientos, métodos, técnicas, y un cumulo de experiencias que debe comenzar a desarrollar y aprender ya que para que la formación sea efectiva, esta tiene que ser planificada y organizada.

En Estados Unidos, el asesor inmobiliario está en el mismo nivel que otros profesionales de confianza. Esto es, está al mismo nivel que el médico, el arquitecto o el abogado. Basta ver cualquiera de las muchas películas americanas en la que el matrimonio protagonista de clase media-alta está formada por un agente inmobiliario y por cualquier otro profesional de reconocido prestigio. ¡Ojalá llegue el día en el que nuestros profesionales inmobiliarios estén a este nivel! Y por supuesto, también se les exijan las mismas responsabilidades...
En Ecuador a pesar de que se han dado paso gigantes en la profesión todavía nos hace falta mucho por recorrer, con la llegada de empresas como Coldwell Banker, MC, Marina dor, la cultura hacia el servicio esta cambiando y dándole un nuevo enfoque en donde el solo interés por ganar la comisión a comenzado a quedar en un segundo plano y el servicio al clientes basado en garantías dan como resultado un cliente satisfecho y dispuesto a pagar por los servicios prestados.
La conclusión a la que podemos llegar hasta ahora es que en las empresas inmobiliarias de nuestro país, generalmente, no se imparte formación inicial; salvo en las cadenas de franquicias. Quiero que quede claro que no vamos a hablar nada sobre la formación en las cadenas de franquicia ni sobre la calidad de esta formación. Hablar de la formación que ofrecen las franquicias sería (o será) tema de otro artículo.
Nuestro oficio esta lleno de empirismo y aprendizaje a punta de golpes, Afortunadamente, este problema sí tiene solución, En la empresa lo único que permanece constante es el cambio. Esta frase paradójica que además suena a tópico, está cargada de mucha razón. Actualmente, el mundo empresarial en general, y el inmobiliario en particular, se enfrenta a unos cambios cada vez más rápidos y drásticos. La globalización de los mercados, un entorno cada vez más competitivo y la obligación de satisfacer plenamente las necesidades de unos clientes cada vez más preparados y exigentes, hace que las empresas tengan que adaptarse rápidamente.

Pero cuando se habla de cambio se piensa sólo en los cambios tecnológicos y en los cambios funcionales. Aunque realmente son las personas las que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso en una empresa. Por tanto, ningún tipo de cambio es posible sin que se produzca antes en las personas. Dicho de otra manera, para que las cosas cambien, las personas tienen que cambiar antes.

Este es el motivo principal por el que la formación tradicional no sirve para nada. Y es que hay que vincular la formación al desarrollo personal del empleado. Igual que las personas buenas hacen cosas buenas, las personas eficaces hacen cosas eficaces. Por eso, si en un curso sólo nos limitamos a enseñar a hacer cosas eficaces, al cabo de poco tiempo las personas acaban dejando de hacer esas cosas que se les enseñó, porque no hemos producido el cambio en la persona, sino sólo en la forma de hacer las cosas.
Por esto una teoría bastante valida y comprobada es que los futuros asesores se entrenen, entrenen, y se permanezcan motivados, Consiste en, además de enseñar el qué hay que hacer y el cómo hacerlo, en motivar de forma subliminal a poner en práctica inmediatamente después del curso todo lo aprendido. Es el propio alumno el que diseña, antes de abandonar la sala de formación, su propio Plan de Acción Personal, que le ayudará a ser más eficaz aplicando lo aprendido de forma progresiva y a consolidar los conocimientos adquiridos durante la formación.

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